Wednesday, May 24, 2006
...
Tuve una pesadilla. Soñé que haciamos el amor, soñé que me penetraba sin ritmo, sin ganas, sin deseos, mecanicamente. Entonces cambié de posición y me puse encima recostando mi pecho contra su pecho, gimiendo bajito en su oido, mientras lentamente giraba mi cadera. El se vino en silencio. Yo no. Pero me era suficiente estar con él. Le pedi que me abrazara, aun sin separarme de él, pero con sus dedos a penas rozó mi cintura. Yo le besaba el cuello, la barbilla, pero su mirada estaba perdida en el techo de su habitación. Entonces, habló: no te quiero. Lo dijo así, sin que su rostro expresara emoción, aún estando su pene en mi vagina, estando yo llena de él. Habiendole entregado mi cuerpo y mi alma. Me separé, empecé a vestirme mientras él seguía con la mirada fija en el techo. Le pedí que me llevara a un hotel, se puso de pie, vistió el jean, una camiseta, se calzó. Tomó sus llaves, yo agarré mi cartera y sin decir palabras nos montamos en el carro. Llegamos al hotel, me acompañó a recepción, pedí una habitación. Ahí desperté, pero por hoy no quiero volver a dormir.
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