Con él se separan las aguas. Movió mi mundo. A los 21 años se llevó mi virginidad, pero más que la física fue la del alma. Con él dejé de ser niña y me volví mujer. Puedo decir que al estar con él mi visión del mundo cambió, hizo que analizara cada uno de mis esquemas, cada una de mis creencias, no para adaptarlas a las suyas, sino para que fuera lo suficientemente sincera conmigo para admitir mis sentimientos, pensamientos, pero lo que yo, Petro, como ser humano, considero correcto. Me enseñó a no tener temor de decir te quiero. Me fascinaba de él que no se escandaliza por lo que pudiera decir o hacer, que sin importar lo guarra que fuera con él, me respetaba y cuidaba como a una dama, me moldeó a su antojo en el plano sexual y yo me dejé hacer, claro no me entregué por completo. Me decía que me adoraba, yo también lo adoraba. Me dolió la distancia física que nos separó, pero más me dolió la distancia emocional que puso. ¿Para protegerse? ¿Para protegerme?. Nuestro fin no fue el más agradable. Lo maldije mucho, cuando me preguntaban por él decía que mis deseos eran que se acostara con alguien que tuviera un herpes genital (...), por él me hice fija en Parkeo Bar todos los viernes y en Altascopas los sábados, queriendo matar las neuronas donde estaba alojado en mi cerebro. Esos primeros dos meses sin él fueron horribles. Pero ahora, cuatro meses después, me da igual, lo sigo adorando, pero ya... Ya lo pasado, pasado, espero que le esté yendo bonito, a mi ahora me va muy bien xD
A este no lo cambio, los que ya pasaron pueden desaparecer de mi historia, pero por favor dejen a Juan xD
Ahh no, son más... retiro lo dicho, jejeje
ReplyDeletena... esos son los más importantes... :)
ReplyDelete